Crónica de una protesta anunciada
Publicado: 17 October 2008 08:40 AM   [ Ignore ]  
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Crónica de una protesta anunciada

Cuando mi novio me dijo que venía Salinas a Oxford no lo pensé dos
veces. ¡Se le tenía que dar un recibimiento adecuado! Para garantizar
un lugar en la conferencia había que reservar primero. Así que escribí
un correo, dije que soy nueva aquí y que me interesaba mucho asistir y
escuchar al expresidente,  etc. etc… Me respondieron casi de inmediato
diciendo que tenía mi lugar garantizado. ¡¡De todos los expresidentes
era precisamente el más siniestro el que venía y yo iba a tener una
oportunidad inigualable de protestarle en la cara!! Honestamente tengo
mis dudas de que una oportunidad así se me vuelva a presentara de
nuevo. Era ahora o nunca.

Vale la pena contarles que el año pasado también vino Salinas de
Gortari a Oxford y que según me contaron, no sólo no hubo protestas de
ningún tipo, sino que la plática terminó con un Salinas super
carismático, con varios mexicanos tomándose fotos con él y ¡hasta
pidiéndole autógrafos!. Eso me hizo pensar que mi protesta tendría más
éxito por el efecto sorpresa.

El 15 de septiembre en la noche, en la reunión de los mexicanos,
comenzaron a comentar que “el licenciado Salinas había pedido que
leyéramos su libro antes de la conferencia para poder tener un
intercambio más interesante”. Comenté algo sobre el cinismo del libro,
¡venir a decir que él no fue neoliberal pero sí sus predecesores! es
un poco demasiado; pero la verdad también me cuidé de no ser demasiado
obvia en mis comentarios ¡no fuera a ser que no me dejaran entrar el
día de la plática! Así que fui cauta y eso sí, con la idea de la
protesta fui más bien discreta.

También desde que supe que venía Salinas, estuve pensando quién podría
unirse a la protesta, especulaba con quién podría contar, pero al ser
tan reciente mi llegada a Oxford digamos que sólo contaba con alguien
a quien podía pedirle que me tomara la foto en el momento de la
protesta. Sin una imagen las cosas habrían sido muy diferentes.

Mi novio tenía seminario a esa hora y comencé a hacerme a la idea de
que protestaría completamente sola. En mi imaginario las cosas
ocurrirían más o menos así: Me iba a tener que parar al lado de
Salinas, enfrente de un auditorio repleto y que en el mejor de los
casos iba a salir abucheada y en el peor de los escenarios la policía
británica me iba a estar sacando del lugar. Obviamente ya bromeaba con
me iban a deportar a México o peor aún, a llevar rumbo a Guantánamo en
vuelo directo y sin escalas.

Unos días antes de el día de la protesta, todavía seguía buscando
algún posible manifestante solidario… pero me dijeron que un posible
apoyó mencionó: “mi protesta será no ir y además para protestar en
este país hay que pedir permiso”. Aún así seguí adelante con el plan.
Repasé varias veces la estrategia: escribiría un cartel, me pararía
enfrente del auditorio junto a Salinas, repartiría unos volantes
informativos (con datos duros sobre su sexenio), diría unas palabras
rápidas (si antes no me sacaban) y me saldría. Sólo esperaba que la
persona a cargo de las fotos actuara con prontitud.

Desde el domingo compré mis cartulinas, mis marcadores y me cercioré
que sabía donde había una fotocopiadora. Con un par de excelentes y
críticos amigos consulté vía electrónica qué poner en mi cartel de
protesta. Fueron muy poquitos porque no podía darme el lujo de
contarle a todo mundo del plan. Una vez refinado el mensaje ya sólo
faltaba hacer el volante. Todavía otra amiga revisó mi volante, porque
todo fue en inglés y se aseguró de que estaba perfectamente escrito
(aún así después encontré un error de dedo, pero bueno). De manera que
el lunes a las 4 pm salí de mi casa con mi cartel perfectamente
doblado (no podía dar indicios de nada) y con mi volante listo para
ser fotocopiado. La conferencia estaba anunciada a las 5:30 pm pero
pedían llegar 15 o 20 minutos antes. Saqué como 56 volantitos.

Para sentirme aún más sola en esto, al llegar al Colegio donde fue el
evento vi a un chico italiano, que habla perfecto español, y que
conocí en diciembre en Oxford. Todo un militante de izquierda,
entonces pensé, seguro que él me apoyará. Le conté el plan y ¡oh
soledad! me dijo que seguramente sus maestros estarían en el auditorio
y que no era mala onda pero ahorita no le iba de lo mejor. En realidad
la única ayuda que necesitaba era repartir mis volantitos. Pero me
dije “ya estoy aquí y no puedo echarme para atrás”.

Unos 10 minutos antes de que llegara Salinas, de pronto me vi rodeada
de un grupo como de 7 unamitas, de políticas, ciencias, economía,
biomédicas y un poco ingenuamente pensé, ¡alguno de estos me apoyará!
Al final no pude evitar contarles a dos personas más en el auditorio
que me iba a manifestar y les pedí que si me intentaban echar al menos
dijeran algo como “déjenla terminar”. Dijeron que sí.

Así que entró Salinas de Gortari, tan menor él (de estatura) y tan
acabado físicamente… hasta un poco de penita daba. El moderador, un
profesor inglés dijo que esperaríamos 5 minutos para comenzar. A mi ya
se me salía el corazón pero sólo trataba de repasar mi plan. Ya nunca
voltee al auditorio y sólo le pedí a ese “alguien” estar alerta para
la foto. Como yo estaba sentada hasta adelante, en algún momento hice
contacto visual con Salinas pero yo traté de no reflejar nada en mi
mirada, quien sabe si lo logré.

Por fin el profe nos dio la bienvenida, dijo algo así como que era un
honor presentar nuevamente a Salinas, que iba a hablar de su libro
etc. etc… y le dio la palabra. En ese momento me paré tranquilamente
de mi lugar, desdoblaba a la vez mi cartel y me paré enfrente del
auditorio y junto a Salinas con mi cartel del holograma (foto
adjunta). Siento que hubo un momento de pasmo, ni siquiera pensé si le
estaba dando tiempo a la gente de leer mi cártel, sólo lo levante
alto. Salinas volteó a verme y me dijo en inglés y con arrogancia “can
I read it?” (¿puedo leerlo?) Y le respondí en inglés “of course” (por
supuesto)  y se lo mostré directamente (por mi se lo habría embarrado
en la cara). Entonces lo que les cuente a continuación no
necesariamente siguió ese orden pero es como lo recuerdo. El profesor
pidió orden y respeto, dijo que las preguntas o cuestionamientos las
dejáramos al final, y dije que sólo quería entregar mis volantes.
Entonces de pronto del público vi que se empezaron a parar algunos
estudiantes y oía gritos pero ya no entendí nada (yo seguía
concentrada en seguir mi plan). El profesor me dijo que estaba bien,
que repartiera mis cosas pero que por favor dejara continuar el
evento. Le dije que sí, que no quería ofender a nadie pero dije sólo
una última cosa (todo en inglés por supuesto). Le dije, dirigiéndome a
Salinas, que él como presidente le dijo a su oposición política alguna
vez que “ni los veía y ni los oía”. Y que a mi me habría “encantado”
quedarme a la plática pero que así sentía que de alguna manera
estábamos a mano porque, le dije, ya yo enfilándome a la salida, “yo
fui parte de esta oposición política” (es lo que recuerdo que dije más
claramente). Di las gracias y me salí. Oí aplausos, juro que no
escuché ningún abucheo aunque pudo haber sido que sí los hubo, pero
los aplausos sí que los escuché. En la puerta vi a mi novio también
saliéndose conmigo ¡y por fin me sentí super acompañada! y ¡oh
sorpresa! tres personas más se salieron conmigo y me felicitaron. Eran
dos chicos que no ubicaba y la chava me dijo todo lo que le gritó a
Salinas y la verdad me emocionó: Ella le dijo, también en inglés:
“ella no está sola, aquí habemos muchos mexicanos y sabemos todo lo
que hiciste”, eres un “mentiroso” y creo que hasta “ratero” le dijo.
El otro chico sólo balbuceó algo porque según sus propias palabras,
“normalmente él se pone super nervioso en estas cosas”, pero ambos me
abrazaron y me felicitaron mucho (mientras mi novio ya me abrazaba
permanentemente).

Según me contaron, aún falta que juntemos más versiones, que lo
primero que dijo Salinas es que agradecía la invitación, que la vez
pasada que vino a Oxford no hubo ninguna protesta y que también
entendía que era un espacio libre y que estas cosas pasan, bla, bla,
bla. Al parecer a Salinas, el gran “seductor” le costó trabajo agarrar
el ritmo de nuevo (tuvo que leer su texto los primeros 5 minutos),
creo que el factor sorpresa sí funcionó. También nos contaron que a
los dos minutos que nos salimos, otras 3 personas abandonaron el
auditorio. Creo que esta vez hubo más preguntas críticas y muchas
manos se quedaron levantadas. No se si los unamitas fueron de los que
hicieron preguntas críticas, pero es lo menos que yo esperaría.

La idea de toda la protesta es que Salinas no puede creer que va andar
impune por todo el mundo sin al menos un mexicano que le recuerde
cuanto lo detestamos y que no olvidamos todo lo que nos hizo.

La cereza del pastel fue la foto en La Jornada. Ahí pueden leer lo que
dice el cartel, siempre trate que fuera algo un poco lúdico porque si
lo hacía más solemne o con una acusación más clara como “ladrón” o
“asesino” se me iban a echar encima más rápido. No recuerdo tantas
fotos de ciudadanos protestándole a Salinas publicadas, quizás más de
diputados pero no de ciudadanos comunes. Me parece que Salinas se ha
cuidado mucho y como bien sabemos, por eso no se para muy seguido en
México. De ahí la sonrisa que se me dibuja al saber que esta foto sí
salió bien y de que al menos algunos otros mexicanos la hayan visto.
También está excelente que Salinas considere que Oxford ya no es
tampoco un lugar tan seguro para presentarse… y, finalmente, que como
bien hemos repetido en muchos contextos (juntos o separados, de hoy y
de ayer): “ni perdón, ni olvido”.

Salud y saludos desde mi trinchera oxfordiana
Alma

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Publicado: 17 October 2008 10:39 AM   [ Ignore ]   [ # 1 ]  
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